EL EFECTO TRUMP EN EL TURISMO

MARZO 2017

ANTECEDENTES

Desde que resultó electo el pasado 8 de noviembre, las amenazas contra los inmigrantes y las promesas de tipo proteccionista hechas por Donald Trump, llevaron a que los expertos predijeran pérdidas en el turismo receptivo hacia los Estados Unidos.

Hoy, con los datos de los resultados de la actividad turística de E.U.A. para el mes de enero de 2017, se puede afirmar que este pronóstico era real.

EL TURISMO RECEPTIVO EN ESTADOS UNIDOS

Estados Unidos tiene una gran variedad de atractivos que lo llevan a ser el país más visitado de todo el planeta. En 2016 según datos preliminares de la NTTO (Oficina de Análisis Económico de Viajes y Turismo de los Estados Unidos) recibió alrededor de 68 millones de turistas del resto del mundo, la mayor parte de ellos procedentes de Canadá (17.9 millones) y de México (16.3 millones de los cuales la mayor parte son visitantes fronterizos y solamente 2.6 millones llegaron vía aérea).

El ingreso que el turismo receptivo generó a Estados ascendió en 2016 a $245,984 millones de dólares y esto significa una pequeña contracción del 0.1% con relación a los resultados de 2015.

Esta tendencia se presenta desde fines de 2014, pero se hizo más fuerte durante el segundo semestre de 2015 y se explica no por la candidatura de Donald Trump, sino por la fortaleza del dólar que ha llevado a los turistas a elegir otros destinos.

Políticas de inmigración más estrictas que endurecen la admisión de turistas según su país de procedencia, nacionalidad, apariencia física e incluso su nombre, aunados al discurso de odio de Trump, están disuadiendo a viajeros de los países con mayoría musulmana, México, Sudamérica e inclusive Europa.

Alrededor del mundo las personas están comenzando a ver a Estados Unidos como un lugar poco amistoso y a temer inconvenientes en su visita desde el momento su arribo.

Las intenciones de viajar a Estados Unidos han caído de forma muy significativa no sólo en los 7 países sometidos al primer veto migratorio decretado por Trump. En la página kayak.com registran descensos en la búsqueda de vuelos a destinos como Tampa y Orlando (58%), Miami (52%), San Diego (43%), Las Vegas (36) y Los Ángeles (32%).

Las tarifas aéreas tardan en reaccionar a las nuevas tendencias del mercado turístico, en cambio los hoteles se ajustan mucho más rápidamente. En este sentido ya se detectan descensos en tarifas hoteleras en destinos principales como Las Vegas y New York de más de un 30%.

Según Flight Hopper la búsqueda de viajes internacionales hacia Estados Unidos ha descendido un 17% desde el inicio del gobierno de Donald Trump.

De acuerdo con esta misma página, en 94 de 122 países el interés en viajar hacia Estados Unidos ha caído, mientras que un país ha tenido un impresionante incremento del 88% en su búsqueda de viajes: Rusia.

De acuerdo con los datos para enero de 2017 emitidos por la NTTO, los ingresos por turismo receptivo ascendieron a $20,808 millones de dólares, una disminución del 1.1% con relación al mismo mes del año anterior.

Estos efectos colaterales no deseados que han desencadenado las políticas de Trump en temas ajenos al turismo, pueden significar no solamente la pérdida de ingresos millonarios en el sector turístico de Estados Unidos, en donde el turismo genera el 8.7% del Producto Interno Bruto total, sino la pérdida de empleos en un sector que genera 81 millones de empleos directos.

Para dimensionar la magnitud del ingreso que dejó de obtener la industria turística estadounidense, $220 millones de dólares superan la derrama económica total que obtuvo Los Cabos en diciembre de 2016 con casi 13 mil cuartos de hotel en operación y el trabajo de más de 46 mil empleados tanto directos como indirectos

Así, los pocos centenares de empleos que Trump ha conseguido que la industria automotriz estadounidense no lleve a México, se pueden traducir en decenas de miles de empleos perdidos en la industria turística.

El otro lado del efecto Trump en el turismo podría verse más adelante en la salida de turistas estadounidenses hacia otros países: el desarrollo de un más grande sentimiento “antiamericano” puede hacer que sus turistas se sientan incómodos e incluso inseguros en otras naciones.

En este sentido, la prudencia mostrada por los empleados y turistas mexicanos que toleraron los gritos de “build that wall!” de los spring breakers en un paseo turístico en Cancún a principios de este mes de marzo, contribuye a mantener el buen clima que deben tener las relaciones entre nuestros pueblos y a no perjudicar nuestra economía.

Por cierto, las reservaciones a los hoteles de la marca Trump alrededor del mundo, han tenido una caída del 59% según la página Hipmunk.

 

 

 

 

 

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